viernes, 8 de octubre de 2021

Qué pasó realmente (los lentes)

    Este escrito detalla lo que realmente pasó. No. No me caí ni tampoco usé lentes porque si. Había una razón. Lo siento si te mentí hija, pero ahora estás más grande y puedes entender.

Salí del trabajo como a las 17.40. Típico día con calor de cuarenta en Santiago. El metro Alcántara los días viernes se llena de burócratas y corporativistas listos para desenfrenar su sed con cervecerías aledañas a sus trabajos. Salían con la camisa arremangada, de esas celestes, mochilas medias "fancy" y hablando con la papa en la boca, pero de buen ánimo. Negocios redonditos y justitos, listos para eludir impuestos y perfeccionar el neoliberalismo instaurado. Se veían bien. No me puedo quejar. Me tuve que adaptar al menos un mes y medio, porque claramente nunca en mi vida me había vestido así.

Pero bueno, mi sonrisa era aún más grande porque esa misma tarde, mi pequeña me estaría esperando ansiosa en el parque de Bilbao con Los Leones para jugar conmigo. La mili con sus mil inventos, sus hazañas de pequeña, sus pasitos, me enseñaban que había que puro sonreír en la vida. Hay que estar ahí. Cuando sea. Siempre que la veo se me hace un nudo en la garganta, pues no la veo a menudo, no tengo mucho que hacer tampoco pues su madre es quien pone los ojos sobre ella. Así que de vez en cuando nos vemos fin de semana por medio. Pero ese fin de semana no se quedaba conmigo así que tuvimos que jugar toda la tarde, hasta bien tarde. Como ella vivía por Los Leones y yo por el centro, tenía que bajar del trabajo tomando el metro, luego caminar unas cuantas cuadras. Ella siempre está feliz por verme, siempre se entusiasma e inventa planes. A mi me encanta, porque es el motor que tengo para salir de pie todos los días. Me cuesta pensar sobre mí sin ella. Y bueno, llegaron las 21 así que ya había que devolverse pa' la casa.

"Chao bonita, cuídate mucho, nos vemos prontito, te quiero un montón." le decía. "Chao papi". Y Muak, me daba besos en la cara, diciéndome chao.

Tenía dos opciones. O caminar por Los Leones hasta providencia y tomar metro/micro, o bien, tomar micro frente a la casa de mi hija y virar pa' Grecia, tomar la 506 y llegar cerquita de la casa. Recuerdo siempre la voz de mi hermano: "No seai' weon. Ándate pa' Grecia, es más rápido. La 506 pasa siempre". No se equivocaba. La 506 pasa a todas horas. Es probablemente la micro más transitada, junto a la 210 con la 208.

Bueno, tomé la 104 que me dejaba en Grecia, pero como la micro tira pa' La Florida, siempre va llena de gente. Eran bacanes las micros nuevas, porque no tenían torniquete. Pagabas la tarifa (quién diría que esa puta tarifa terminó por colapsar al país el año 2019) y pasabas sin tener que dar vuelta el famoso torniquete instaurado por los que más evaden impuestos. Pasabai' nomás'. Entonces yo iba leyendo a Fuguet, "Sobredosis" pa' ser más preciso. La 104 no iba tan llena como de costumbre así que me fui leyendo parado, frente a ese espacio que queda en algunos asientos de las micros. Curiosamente la gente iba más feliz que la cresta. Veía pura sonrisa y no precisamente en caras jóvenes. ¿Será el año? Era 2018, pareciera que fue el mejor año que tuvo Chile antes de lo que nos acontece hoy.

¿Llegando a Grecia? Momento de bajarse. Usualmente habían fiscalizadores en esa esquina de Macul con Grecia, siempre andaban "aguja" con la gente que pasaba por ahí, pero los cabros del Peda estaban de jarana. Divisé una turba de gente webiando a los fiscalizadores. "Sale de acá zangano culiao', le haci' la pega al patrón de puro weón que soy' nomás po" le decían a los funcionarios. Yo me reí. Me sacaron una sonrisa. No son más que unos esbirros inútiles de quien te mete la mano al bolsill. Pa' arriba de la 506 gratis se ha dicho (y qué tan gratis, si había pagado la micro anterior...). Arriba de la micro, me pillé unos asientos vacíos atrás. No me pude concentrar para leer. Los cabros y las cabras del peda me dejaron motivado, así que me fui escuchando el disco "The Fuse" de Pennywise. Iba con la sangre caliente, los cánticos que hacían los y las estudiantes me recordaban una época del 2016. Época donde el movimiento estudiantil estaba volviendo a surgir (nada que ver con el 2011 eso sí). Al menos en mi universidad, mi rector estaba haciéndose el huevón, desentendiéndose del caso de una violación que hicieron a una funcionaria del aseo de la facultad de Macul de la UTEM. Un caso horrible, donde habrían profesores, alumnos y funcionarios estatales involucrados. Todo eso y más, volvía a mi cabeza como si fuese el día de ayer. Iba bien. Iba con ganas de volver a la casa. Con ganas de que las cosas cambiaran, partiendo por uno mismo.

Una vez que llegamos a Av. Matta, a la altura de Portugal, o por ahí, se subieron 5 o 6 tipos y una tipa. Funcionaban de manera sigilosa, pues alguno de ellos pagó la entrada y el resto subió por las puertas de atrás. Estaban "en esa". Andaban en la mala. Los caché al minuto y medio, solo porque iban atentos a las pertenencias de las personas. Me saqué los audífonos y la escena estaba perfecta: Había una señora que iba con el celular como prioridad de la vista, totalmente despistada y la cartera estaba casi cayéndose al piso.

Íbamos llegando a Viel con Matta, lugar donde se baja y sube gente. Obvio que no iban a interactuar ahí. Era muy "difícil" hacer la escapatoria, estaba lleno de gente. Cuando de repente veo que el tipo que estaba al lado de la señora sentada (esto, al otro lado de la micro, pues yo iba en el sector trasero, la señora iba por delante) le hace una seña a otro tipo, tipo que también le hizo seña a otra tipa. Hasta el momento iban 3 en mis cálculos. Vi que la señora venía vestida con un delantal. Me puse a pensar que podría ser madre de alguien, venía del trabajo o iba a trabajar. Conocí a personas que llevan toda su vida en la cartera y bolso, por lo que mi voluntad se aferró a la idea de detener esta situación.

Me paré y me dirigí hacia el lado de la señora.

Si. Íbamos dando la vuelta por esa curva de Tupper, en dirección hacia Maipú, esa curva que bordea los arsenales de guerra, por el sur. En ese momento es que me paro frente a la señora y le hago una seña de ojos con el celular. La señora lo tomó, lo guardó. De repente me preguntan, no tan sutilmente: "¿ANDAI' DE SAPO CONCHETUMARE'?".

Corte sopaipa, chaqueta tipo michelín, calcomanías rojas y color azul marino predominante, pantalones oscuros y unas Nike Air negras. Una cara de tuja que nunca se me va a olvidar. Un poco osado le respondí al chato: "Qué me venís a sacar la madre vo', doméstico culiao' ordinario, arriba de la micro le robai a la gente que trabaja, enfermo de mierda". El tipo hizo un gesto de atención mirando hacia atrás de la micro, no pude ver bien a quién se lo hizo. Me preguntó "Dónde te bajai' pa' sacarte la chucha gil culiao".

No respondí. Tampoco me iba a bajar ahí, cerca de mi casa. Así que no hice parar la micro. Le grité al chofer que iban ladrones arriba de la micro. El chofer solo hizo su pega y siguió manejando. La gente estaba al tanto de que iban ladrones arriba de la micro. Es más, no hubo nadie que no se enterara.

Toqué el timbre para bajarme (al menos 4 paradas después). El tuja me dijo "Ahora si que te cociste chuchetumadre'". Vacile hacia la salida de la micro, pero me empujaron hacia dentro de ella, con una mano sobre mi pecho. En ese momento fue que comencé a recibir lo que el común de la gente llama una solemne "sacada de chucha". Recibí una patada fuerte en mis canillas y un combo en la cara. Por ese combo fue que me cubrí el rostro. En ese momento de lucidez, alcancé a contar la cantidad de manos y pies que estaban sobre mí. Ya no eran 3 personas. Eran 6. Me intentaron tomar la mochila, intentaron bajarme de la micro. Era una bola de pinball dentro de una micro.

Finalmente todo cesó y los domésticos se bajaron ahí, donde me iba a bajar.

Lo primero que pensé después de "la paliza" es que estaba bien. Había recibido un cóctel de golpes por todo mi cuerpo. Estaba lúcido y listo "para más acción". En el momento, la gente ni se acercó a decirme algo. De repente, el mismo chato que me había consultado si andaba de rana me propinó un piedrazo en la nariz y el ojo, desde la entrada de la micro.

Paf, en toda la cara.

Una chorrera de sangre comenzó a desprenderse de mi nariz. Después del impacto, comencé a ver sin un ojo (veía todo ensangrentado) y tenía un dolor extremadamente agudo en la nariz.

"¡HIJO DE PUTA!" Fue el grito que le propiné. Desde el golpe, toda la gente comenzó a acercarse y ayudarme. El chofer de la micro (que todavía no entiendo por qué dejó subir al cabrón para tirarme la piedra) paró la micro en ese momento, en el que uno de los maestros que estaba ahí le pidió por favor que detuviera la máquina, "aquí hay alguien con un ojo herido". Ese fue su diagnóstico a la vista. Así me veía, con un ojo herido. Tomé mi celular y comencé a llamar a mi hermano, que estaba al lado (casi). No contestó. Procedí a llamar a mi papá. No contestó. Mi mamá, tampoco. Mi polola, tampoco. Les puedo asegurar que fueron los 5 minutos más "solos" de mi vida. Hasta que la señora que yo cuidé se me acerca y me da las gracias eternas. Que rezará por mi. Que orará por mi. Que tenga una buena recuperación, que no tenía cómo devolverme las gracias.

"Señora, usted tiene lo suyo, váyase pa' la casa sin andar payaseando que en este país existen estas lacras culias' que le roban a la gente digna" le dije, mientras corría un chorro de sangre por mi nariz que terminó por marearme. Ahí me asusté y mencioné que alguien me tenía que llevar al hospital. Amablemente una mujer contactó a su marido para llevarme al hospital. El tipo llegó extremadamente rápido. Me levantaron y con la camisa toda ensangrentada el señor me subió al auto. En cuestión de minutos, ya iba camino al hospital. Fue tanto el impacto que me tuvieron que meter una fresa en el ojo para sacarme un fragmento de piedra.

Y así, todo lo que era ficción, pasó a ser una realidad.

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Algún día encontrarás este baúl de recuerdos y escritos. Aquí está el por qué usé lentes.

Lo importante es que estoy vivo, hasta esta fecha.

Y que por sobre todas las cosas del mundo, tu sonrisa y tu persona están en mí todo el día, toda la tarde y en todos mis sueños.

Cuídate, ponte via' y sé libre.

Malescritos.

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