jueves, 20 de noviembre de 2014

Cuentos para dormir: El sueño de un antagonista.

Javier era un muchacho de quince años, situado en un colegio llamado "La Infantia", él estaba cursando segundo medio en éste colegio de alta reputación, situado en el barrio "Los callados" de la ciudad de "Noe existe", pues el padre de Javier tenía una empresa de sillas recicladas de metal con plástico y su negocio fue tan fructuoso que se convirtió en multi-millonario, tanto así que sacó adelante a su familia de la pobreza. Dentro de la familia de éste muchacho, también estaba su hermana Giselle, ella tenía trece años, pero le gustaba mucho bailar y salir a bailes y es por eso que quedó repitiendo en séptimo básico de la misma escuela de su hermano mayor. Doña Luz era la esposa del padre de familia, pues ella era una dueña de casa de unos veintisiete años de edad, cuando don Alberto tenía cincuenta y ocho años. Eran un familia bastante unida, pues el papá daba cualquier cosa por solamente comer una vez al día con su familia completa, ya sea al almuerzo, once o desayuno, pues decía que ver a la familia era algo primordial y conversar sobre los problemas para darles solución, era algo como un ritual, o mejor dicho, una tradición para él, pues resolver problemas era algo difícil en esa familia, ya que todos llegaban a distinta hora a la casa después del colegio o el trabajo, pero aún así aprovechaban una hora del día para verse y comer o tomar una tasa de té o café.

Javier no era un hermano de la calle ni menos un amigo de su sombra, pues le gustaba el día y el sol, las playas y las mujeres semi-desnudas en los anuncios de su ciudad. El "copete" era algo nuevo para él, sobre todo el ron, un manjar de manjares, más aún un ron marca "Havana Club", de esos que son caros y con hielo y coca-cola quedan ricos. Éste pequeño diablo era un gran galán con las mujeres, le gustaban los escotes y los "hombros pelados" de un día de verano en la playa de Bahía Inglesa, le gustaba coquetear con las hermanas de los bikinis y compartir un Cuba Libre con ellas. Un día, a Javier lo invitaron a una fiesta de cumpleaños en la ciudad de Viña del Océano, ésta quedaba a unos setenta kilómetros lejos de la ciudad de Noe existe; Javier estaba invitado a las nueve de la noche del día sábado próximo, pues lo invitaron un día Jueves.

Al llegar el día Sábado, Javier se preparó de cierta manera: se ducho y utilizó acondicionador de cabello, pues según él el acondicionador sirve para que el pelo se vea más brillante, utilizó desodorante Acse con aroma a Chocolate, pero en seco, pues el muchacho sudaba más que el mar. Pantalones color café claro, polera color morado y zapatillas "CD" color celeste con verde, todo este vestuario para él es la combinación perfecta para encantar a las mujerzuelas y seducirlas no solamente con una mirada, sino con un buen atuendo de colores poco usuales. Javier tuvo que ir a una estación de metro llamada Zorzales a las siete de la tarde, para tomar un bus de traslado hacia la ciudad de Viña del Océano y dentro del terminal de buses, mientras compraba su ticket de bus,  le ocurrió una situación bastante singular:
-Hola, quiero un pasaje para las siete y media por favor.
-Si, claro, son diez mil mierdis ida y vuelta
-Aquí tiene.
Javier obtuvo por primera vez un pasaje sin haberlo comprado por internet ni por encargo del padre o la madre. Le quedaban quince minutos así que decidió encender un cigarro de marca Tnek con filtros de estaño. Al llegar las siete y media, el muchacho subió al bus sin ningún problema y llego al terminal de buses de Viña del Océano. Al llegar, Javier no se sentía cómodo con la ciudad, pues estaba llena de cerros y casas "bonitas pero pobres" según él, así que decidió sacar su celular Robot X edición doce, para llamar a quién lo invitó a la fiesta. Al fin y al cabo, llegó al lugar de la fiesta. Al entrar en el recinto lo recibieron dos compañeros de él y tuvieron un diálogo bastante fiestero:
-Buena huevón, llegaste.
-Si compadre, dormí raja en el bus.
-Buena huevón, mejor vamos por unos copetitos y comencemos a buscar bonitas, ¿Qué te parece?
-Me parece bien perro, vamos por un ron con coca.
-¡Vamos rápido que hay noche para rato!
Y los tres amigotes fueron felices a hacerse su trago favorito para comenzar una noche llena de sorpresas y veladas bonitas. Dentro de la fiesta había música fuerte y mucho alcohol, muchas mujeres y pocos hombres, marihuana y condones botados para una infancia sexuada. Javier comenzó a beber mucho alcohol mientras bailaba y besaba a mujeres, pero lo raro es que nunca supo como se llamaba cada una de éstas mujerzuelas, pues todas eran rubias y blancas y muy pocas eran un tanto morenas. Muchos Cuba libre terminaron apagando el cerebro de Javier y en un momento fue hacia una muchacha y le dijo:
-Mme gusta muchio tu coyiar'
-¿Qué huevá'?
-Tai' entera' güena'.
-¡No te entiendo ni'una huevá!
-¡TE EHTOY' DICIENDO QUE TAI' ENTERA LINDA WASHIA'!
Y a don Javier le propinaron una cachetada que terminó con su estado de limbo contra la gravedad y terminó en el suelo de una fiesta con ciento cincuenta personas dentro del recinto.

... Suena el teléfono a las seis de la mañana en una habitación , hasta que Javier consigue contestar:
-¿Al-Aló?
-¡Javier!
-Ah, hola papá.
-¡Hola hijo! ¿Estás en Viña?
-Si papá, ahora voy a tomar desayuno con la tía Mirta, la mamá de un amigo aquí.
-Ah, ¡Ya pues! Vuelve como a las cinco para compartir un té contigo.
-Bueno padre, hablamos más tarde.
-¡Chao!
Y bueno, Javier despertó con mucha resaca y dolor de espalda, pues al beber mucho no supo lo que pasó el resto de la noche y resultó que un par de invitadas de la fiesta se lo llevaron a la ciudad de Valparaíso, a otra fiesta, de la que él se percató al abrir los ojos después de la llamada de su padre. Al ver el alba tan fresca y con aroma a mar salado de buena ciudad, se vio despertado entre dos mujeres desnudas en su cama y dos condones tirados a los pies de la cama. Javier recogió una cajetilla de cigarros Red Apple de una de las damas y se lo llevó porque la situación para él era un beneficio y la mujer estaba ahí para ser usada y no para entregarle cariño. Al salir de una casa extraña, con mucha gente durmiendo dentro, encendió su cigarrillo y comenzó a caminar por la ciudad de Valparaíso. Javier se sentía incómodo caminando por las calles de la bella ciudad de Valparaíso, llena de paisajes con pinturas y enredaderas, perros callejeros y hombres viejos tocando guitarra tomando vino tinto en caja. Para él, Valparaíso comenzó a ser otro mundo, otra vida que existía dentro de su nuevo mundo recorrido, ya no era lo mismo de antes, comenzó a ver pobreza y hambre, sed y sangre, hombres cantando por un futuro para sus hijos y anhelos de toda mujer por merecer respeto. "¿A dónde chucha he llegado?" Fue lo que se preguntó Javier cuando vio tanta hambruna. "¡No puede ser, esto lo debe saber todo el mundo!", esa fue la gran decisión de Javier cuando se despedía de una ciudad llena de paisajes hermosos y bellas paredes pintadas con libertad. En el terminal de buses, el muchacho estaba con un dolor de cabeza insoportable, por eso fue a comprar un parametazol para su dolor y decidió comprar un sandwich de pan con palta:
-Hola señora, me da un pancito por favor
-Si claro caballero, elija el que quiera, cualquiera a medio mierdis.
-¿Cualquiera? ¿Y lo saco así nada más?
-Pues claro, así siempre ha sido mi vida, elige lo que más te guste de lo que te puedo ofrecer, y si te gusta, llévatelo.
-Ya veo. Gracias señora.
-¡Que tengas un gran retorno a casa!
Al escuchar la voz de la señora, vestida de chal rosado, pantalón de tela café y zancos rotos por los lados, Javier comenzó a experimentar una resaca bastante rara, un dolor de cabeza por ser distinto y por no ser igual a ellos, que vivían con quejas todo el día por el sistema, pero vivían más feliz que Javier, lleno de la felicidad y una vida seca de sorpresas, llena de gente que habla de dinero y utilidades, ganancias y la expulsión de algún colega porque realizó un trabajo que no debió cumplir. Al día siguiente, se reunió la familia del muchacho y comenzaron el día con la siguiente pregunta del secundario:
-Papá, ¿Conoces Valparaíso?
-Si, ¿Por qué?
-Lo que pasa es que ayer fui a la casa de un amigo que vive ahí, lo pasé bien, comimos rico, y cuando salí de su casa, vi mucha gente tirada en la calle, sonriendo con su pobreza y su caja de vino botada cerca de ellos. Ah y también tenían mucha verceza.
-Ah pues, ellos son gente que no tiene felicidad hijo, como tú, que vives en tu casa cómodo y tienes lo que quieres.
-Pero ellos sonreían sin tener lo que yo tengo, además, ellos vivían en la calle de Valparaíso, no en las calles de Noe existe.
-Simplemente no vayas de nuevo allá, además, esa gente tiene enfermedades y no son de buena vibra como nosotros.
-Pero papá, yo le compré un pan a una señora en el terminal y estaba muy bueno.
-¡¿Qué dices?!
-Si papá, no te alteres, me comí un pan afuera del terminal de buses y aquí me ves contigo.
-¡No hagas más eso!¡Quizás que estupidez tendría ese pan, Lucero de mi vida, llevemos a este niño a la clínica que puede tener alguna enfermedad terminal!
-Papá, déjame, estoy bien, en serio.
-¡No! Nos vamos ahora y no vuelves más a esa ciudad.
-Qué paja.

Unos dos meses después Javier volvió a visitar la ciudad de Viña del Océano junto a su familia y visitaron la bahía de Resaka, una comuna de la misma región de Valparaíso.

Javier juró nunca más contarle nada a nadie y vivir sus propias experiencias, olvidó a la mujer como un objeto y miró hacia la ciudad como una novia y se casó con ella. Tomó un tren imaginario y voló por sobre los prejuicios de toda persona y se transformó en cantante, llego hasta los más grandes escenarios de Noe existe y la gente pobre lo alababa, se separó de su familia y comenzó a ser un vago más, que luego de haber cantado tanto y haber bebido tanto vino, su alma se pintó los labios color tinto y su guitarra se partió en cuatro, que simbolizan la pena, la felicidad, el hambre y la satisfacción. Saludó a Valparaíso todos los días con hálito de vino fresco y tocó en cada rincón de la ciudad, para así pasar a ser, uno de los miles de millones de personas que piensan como él, para ser ese gran adorado personaje en la historia de varios, la vida y la canción, por siempre y para siempre fueron, su gran pasión.

Fin.

Debería conocer más mis finales, están aburridos.
-Verse.

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