lunes, 30 de septiembre de 2024

El más pequeño estímulo

 Me hiciste feliz remotamente, sin querer. Creo que mereces algo más que ser feliz en la vida.

No se entiende. Al menos los pensamientos que afloran por esta puta primavera alérgica no me comunican algún sentido de por qué una sonrisa se ha puesto en mi cara al recibir un mensaje tuyo. Un mensaje que hace tanto tiempo se anhelaba por aquellos que comunicación ampararon por un freno de la tecnología. Hoy parece burdo, es tan común. Un mensaje pasó a ser algo cotidiano, tan trivial como ver a una señora vendiendo roscas por Quinta Normal.

Y yo también, por alguna razón, anhelé que esa incomunicación desapareciera. Un sentimiento de felicidad confusa surgió por mi cara y me obligó a soltar una sonrisa. ¿Será la curiosidad por habernos visto tanto tiempo y nunca haber concretado nada más que un simple "Hola"? Más de alguna vez me enteré de que estabas bien. Tenía amigos que la disfrutaban contigo. Y así entendía que la vida fluía para los dos de alguna forma, pero nunca fue el interés o la curiosidad predominante. Siempre fue la cotidianidad, como la que ya conté arriba...

Pero aunque sea efímero, aunque pueda durar al menos unos minutos, significó mis ganas de levantarme del sillón y poner música. Significó cocinarme. Me dio el sentido de ordenar la casa. Me dio todo eso que pasa cuando está el equilibrio en la mente y el desinterés se coloca en segundo plano. Que la abulia marche a esta hora no es bueno para mi sanidad somnífera. De todos modos, sé que es una chispa de alegría que debo aprovechar.

Aunque solo haya sido un mensaje,
tiene sentido si lo guardo aquí.
Aunque no tenga ganas de comunicarme
y de la realidad quisiera saltarme:
así.

Sana, sana, culito de rana.
Si tú no sanas hoy,
sanarás mañana.

José

jueves, 26 de septiembre de 2024

La inmolación de la paciencia

 Llevo aproximadamente seis años aguantando. Los enojos de las personas, que me ignoren sin causa alguna. Y que además, me consideren un huevón inerte, que no puede ayudar. Eso me tiene "enfermo", pero agregaría una justificación a mis sentimientos. Creo que no debería ser así. No me tiene "enfermo". Me tiene CHATO.  ¿Cuántas veces hay que "mamársela" para que el resto quede bien? para luego recibir actitudes que no tienen razón de existir, como el "¿Ya y pa' qué poní' esa cara?" o un rotundo "¡PERO CÁLLATE POS WEON!".

Y a esas personas les da amnesia, pero precisamente es porque uno nunca supo qué decir. Simplemente di el paso a que la forma de ser de las persona sea perpetua. Siempre entendí que las personas eran enojonas, tercas sentimentalmente. Pero al momento de uno sentir un poco más, salir de lo habitual... el resto simplemente va encima de ti. No te hacen sentir mal, sino que te cuestionas todo, no sabes qué cara poner, no sabes ni qué decir. Para mi es un "No entiendo por qué me tratas así, si yo te traté de otra forma"

¿Pero qué shusha' le vamo' a hacer?

La gente es así. Me carga pelear, me carga enojarme, me irrita estresarme, me da ansiedad saber que alguien está enojadx conmigo.

¿Qué chucha hay de uno cuando a la gente le da amnesia?
¿Se les olvida que uno también siente?
¿Hay que recordarle a lxs huevonxs qué hicieron?
¿Cuánto realmente hay que aguantar?

No hasta que tu calma sea colmada. De alguna forma hay que salir de ahí. Pero es difícil cuando las personas que amas son así contigo. Qué bodrio culiao más indigerible. Y no queda nada más que

mamársela.

¿Qué me queda ahora? Quejarme a través de este texto culiao, con todas las ganas de gritarles, fluyendo a través de mi sangre. Hierve con borbotones, salpicados de tristeza y el aliño del rencor, la puta olla de mi paciencia. Hasta dónde carajo hay que mantenerla. No me imagino siendo una persona con poca paciencia. No me imagino enojándome con el resto cuando hay quienes merecen más odio que cariño cuando el hambriento busca el amparo por ellas y ellos

Y aún así
les daré la mano de vuelta
con cariño y con paciencia
como siempre fui.

Cuando quieran salgan
y pregúntenme cómo estoy
no se quejen si lloro
no se quejen si estoy gordo
no se quejen si me emociono
no se quejen si me enojo
no se quejen si boto
la mierda que ustedes dejaron por aquí.

Yo también pasé por algo que ustedes siempre demostraron. Que yo ahora lo sienta y me tenga más en cuenta, es otra cosa.

José

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Mente en blanco

Me demostré que las palabras no se quedarían en solo palabras. He evitado pedir perdón por mis actos porque lo hice mucho, por muchos años. Convencí a mi ego que hay una forma sana de vivir con él. Pero nunca jamás me había quedado tan solo. Viví de esta forma desde que llegué a la capital, luego mi más cercana sangre decidió tomar una decisión grande de vida, a la que llegaré algún día, de vivir literalmente solo. Y admiro totalmente este tipo de decisiones, porque sé lo que significa estar así. En un hogar, con una rutina diferente.

Después de entregar mi trabajo de tesis, siento que un peso enorme que tenía en la espalda comenzó a desprenderse. De a poco voy vaciando la mochila con la cantidad de huevás que hice en todos estos años. Hay libros, pipas, experiencias, dinero, almohadas, guitarras, micrófonos, baquetas y por sobretodo sonrisas. Es por lo que lloraba ayer. No paré de llorar desde las 10 del día, hasta como las 4 de la tarde. Conocidos me veían y preguntaban si estaba bien, si necesitaba ayuda. Siempre respondí que no estaba llorando por pena, sino de alegría, de sentirme así como cuando salí de cuarto medio y pensaba que había un gran paso en mi vida pasando... pero no sentía nada después de hacerlo. Es la mente en blanco de la que tanto me jacté alguna vez. Les dije a mis amigos y amigas que uno de los mejores comprobantes de la descarga emocional es el síntoma de la mente en blanco. Salir, escuchar el ruido de los autos, ignorar a las personas, no tomar el teléfono mientras te llaman, mirar constantemente hacia el horizonte, pensar en nada, no escuchar música y el significado de "Nada" corre por tu mente.

Me he sentido así 3 veces en la vida. Y es una sensación única. Es tan genuina que es difícil demostrar que estás pasando por eso, porque usualmente ocurre cuando estas solo (o a mí me ha pasado solo). Es la tarea cumplida, el derecho obtenido, las palabras totalmente correctas, un orden indiscutible de las ideas y los propósitos más (sanamente) egoístas que fluyen. Se siente hasta en el cuerpo. Caminar en "piloto automático", las adicciones desaparecen, la inquietud inexistente... Pero está esa parte en la que deseas volver al hogar. Mi hogar está contaminado por mis pensamientos. Y antes no me costaba volver al hogar. Esta vez se sintió de otra manera. Quería volver a mi departamento pero con condiciones personales, sin ignorar la tremenda hazaña cumplida. Necesitaba hundirme en mí, en la música, bailar solo, comer papas fritas y tomar bebida. Me lo di. Y bailé solo, conmigo. Un par de vecinas me miraban desde el balcón. Un par de ellas se estaba cagando de risa porque además, no paraba de cantar, no paraba de bailar, no paraba de escuchar. Parte de mi me convenció de entender que la gente se ríe de lo inusual. Y ver a un hombre bailar solo creo que no es algo común.

Al llegar miré el sillón. Al menos tres minutos parado, con la mochila encima y los audífonos apagados colgados sobre mi cuello. Miraba el lugar donde se sentó ella y donde estuve yo. Creo que dentro de todas las emociones que tenía, por fin hubo una que desapareció. Alguna vez tuve el enorme deseo de hacer feliz a alguien y demostrar que mis logros son una bomba de racimo, pero de felicidad. Quise ver esa sonrisa en la cara de alguien que amé. Tenía ganas de construir un futuro. Pero pasó que me conocí de otra forma. Me hallé sin llorar. Entendí que soy otra persona, en las mañanas y en las noches, pero durante las tardes también soy otra persona. Los cambios son parte de lo que puede guardar el cerebro y las cosas más duras siempre se almacenan. La mejor cosa que me ha pasado en la vida es tener un diagnóstico, tardío, pero sigue siendo parte de mi, de lo que soy. Son tres mazazos en menos de dos meses. Hay reacciones de mis amigos y amigas. Todos ponen cara sorprendida por lo que me pasó. Me hace sentir diferente, único. Hay personas que simplemente reaccionan de tal forma que ocupan derivados la palabra "muerte". "No, yo me moriría", "Me muero" y la que una pelotuda me dijo "No sé cómo estay vivo".

Tiré la mochila sobre el sillón y puse el volumen muy alto. Bailar, beber, comer. Vivir.

Pudo haber sido burda, pero aun así reaccioné de otra forma a esa última frase. Busqué la razón por la que podría continuar mi viaje por este gran carrusel llamado vida. Junto al tiempo logré hallar todas mis razones. Entre una de las que más destaco es el amor propio y el entendimiento hacia el resto. Por supuesto que está mi hija, mi familia, amigos y amigas. Pero la parte más difícil era entender y hallar las razones. Superarse era lo más difícil, hallar respuestas al desinterés era imposible, crear, dejar la marihuana, entender que la flojera no era algo intencional, sino más bien un síntoma.

Aquí estoy. No muerto si vivo. Ayer después de dejar a mi hija, quien además le dio el click para enviar mi tesis de forma digital, después del beso del adiós... Mente en blanco. Me acompañaban un par de cigarros. Pero mirando el cielo, toda esta edificación desmedida, el asfalto del que tanto aprendí, las soleras, las veredas, la gente, los perros, los coches, los cafés, el metro, las micros y los restaurantes... Me hallé en la mente en blanco. Disfruté como hace diez años. Con ganas de surgir de otra forma, porque hace bien, hace mal cuando hay desorden. Pero puedes encontrar paz dentro del desorden cuando tu vida es uno. Y paz es lo que quería de hace tanto tiempo. Conciliación con el egocentrismo. 

Y celebré con mi gran amigo Alejandro. Gracias por siempre estar.

Convencido de que vendrán más días, más tiempo, más experiencia, más personas, más caídas, más pizzas, más visitas y más futuro.

Estaba bueno eso de no estar conmigo.

José

miércoles, 28 de agosto de 2024

New found life

"+...La depresión es muy creativa
- La depresión es muy creativa... ¡Jaja! Nunca había escuchado eso. Suena coherente.
+Y a eso me dediqué un poco en este último tiempo, a crear, a escuchar música, escribir, mi tesis y eso más que el resto.
- Bueno, no te costará mucho, suena... hay muchas cosas que puedes hacer..."

Vivir a través del miedo y las inseguridades que genera. Me di cuenta. Era más fácil otorgar al resto las decisiones. Es más simple patear la pelota. Tirar la piedra y esconder la mano. Vivir fácil, la comodidad es la oportunidad más simple. Pensar que llevaba una racha clara y lúcida. Pero la realidad es tajante todos los días. Cuánta facilidad para tomar decisiones en mi vida. Nunca tomé las más ideales ni las más perfectas. No haberme puesto los pantalones a tiempo. Siempre dispuse del resto. Pero a los 28 es una sensación más que única. Es genuino. Propio. Ponerle felicidad a saber qué eres, quién eres para el resto. Para algunos casos significó una pena, para otras causas significaron un alivio.

Cuántos y cuántas anhelan el amparo de la salud por saber qué hay dentro de sus mentes. Tuve la fortuna y suerte de hallarlo. Sólo un par de personas en mi vida me sugirieron ver mi mente con un profesional. Me sentiré muy huevón por mucho tiempo al no haber cuidado una de esas personas. La otra me ama incondicionalmente. Pero creo que el amor se manifiesta de distintas formas y para eso no hay discusión. Para algunos no nos tocó arreglo en el tiempo oportuno, nada más.

Es la vida nueva. Ganas de tener un tocadiscos, ganas de hacer feliz a mi hija, llenar a mi familia de orgullo.

Y verse
Como en algún tiempo fue importante
Soltarse de las épocas y vivirlas
Entender que esto es la vida
¿Aunque de repente no me duela?
Creer, como todo el tiempo vuela
Nada crece y no es la respuesta
Realidad finita para ojos propios
Esmero sin recelo
Sin rencor
Sin miedo
Sin oídos ciegos.
José

jueves, 22 de agosto de 2024

For a future

 


Quiero entregar mi más sincero mensaje a las todas y todos. A mi familia especialmente. Y a cualquiera que esté leyendo esto. Este papelito resume una gran historia de un hombre que ha procrastinado el cuidado de su mente. A esta edad me hicieron sentir de muchas formas flagelantes. De lo que nadie debería escuchar con una condición mental. En estos veintiocho años de vida me es difícil escuchar el cómo pudo haber sido. Pensar en que si hubiese sabido que en mi cabeza habita algo que me hace diferente, pude haber hecho maravillas de lo distinto. Las decisiones nunca fueron las más pensadas, de la vulnerabilidad y lo moldeable mi vida fue una hipérbole. Conocí la parte oscura de un camino recorrido sin luces. Pero por fin y de apoco se ve la parte alta, veo la parte donde lo incandescente caería lentamente sobre mis pupilas.

Aprecio mucho a cada una y cada uno de ustedes que me acompañaron, a quienes me soportaron a diario, a los y las que me extrañaban. A toda mi familia que jamás me ha dejado de lado. Tengo la fortuna de conocer y ver que no estoy solo. Estoy agradecido de la gente, porque es el afecto el que me hacía falta. Y tus seres queridos y queridas siempre estarán para ti. La gente que más te quiere no pondrá trabas en verte ni te ignorará. La gente que te quiere te va a ver, te pregunta cómo estás y tu puedes decir todo. Sin tapujo ni dilema. Ahora vivo de la química del cerebro, conocí quién soy, me di cuenta que hay gente de la que me debo alejar. Y he reducido mi círculo, a la gente que realmente sabe quién soy y no ha puesto dificultades para vernos. Y perdónenme por alguna vez haber sido como fui. Ahora si sé quién soy.

Por saber todo esto en este último tiempo, tener un grado es un premio al esfuerzo que puedes dar como estudiante. Como comenté, malas decisiones me llevaron al desinterés total. Confesé que en algún momento de mi vida el desinterés por la misma había tocado fondo. Pero supe salir del egocentrismo total. Una hija te hace muy bien en la vida. Hay a quien darle amor en mi vida. Y creo que la reciprocidad natural es la forma más hermosa del cariño. Resignificar lo incondicional...

Si se puede. Gracias a todas y todos.

1/2

José

martes, 20 de agosto de 2024

TIME!

 Es a lo que la vida me acostumbró, un poco. "El tiempo, a veces amigo del hombre, todo lo deja atrás". Me enseñó a los 17 que la vida se termina y no vuelve. Me enseñó a los 21 que los más queridos se van y no vuelven. Entonces, a eso debemos estar preparados, a saber dejar ir, a tener la voluntad de aceptar que la vida es así y que no podemos pararla. Le comentaba a un amigo, que está pasando por algo similar a lo mío, que los caminos sinuosos hasta físicamente son más rápidos para llegar a una meta.

Pero es la meta lo que se debe construir. Llegar a esa edad y pensar que cumpliste. Darte cuenta que tu cuerpo, biológicamente, está diciendo que debes frenar y ya es tiempo de soltar. Para algunos un dolor que podrá ser eterno, para otros una enseñanza de vida muy valiosa. No sé lo que significa, pues la última vez que lo pensé así, llegué a la conclusión de un pensamiento muy egocéntrico y hasta cobarde. No me corresponde buscarla, cuando llega sola. El adiós puede doler mucho. Pero levantarse, continuar la vida, seguir queriendo, recibir el cariño, mirar otros paisajes, cerrar la puerta y no parar... Es la parte que mi mejor amigo me enseñó. Se puede decir adiós y se puede continuar con todo. Las vidas pueden pender de un hilo en la recta final. Sé que hasta por una caída simple la vida puede partir. Y estar preparado es lo que me toca nuevamente.

Debo verlo y verlas, debo sentir, abrazar, oler, acariciar, dar mi cariño y por siempre amar. Son quienes me dieron la vida, quienes lucharon tanto por injusticias inmerecidas. Una apuesta por la vida cuando todo se pensó perdido, cuando muchos y muchas tiraron la toalla porque la lucha era contra alguien más fuerte. Pero se dieron cuenta que la inteligencia y el corazón siempre ganan al final. No es la fuerza por la que se debe someter al inocente ni al que busca amparo por comer. Es la voluntad por cambiar el mundo y la forma de vida que predomina por unos pocos. Remar contra el río, contracorriente. Porque somos y fuimos minoría en un lugar donde la riqueza abunda. Pensamos igual, nos encanta ver a los niños jugar, ver a las madres recientes tener un espacio donde puedan desarrollar sus habilidades mientras los querubes son protegidos por la educación. Los padres recientes con el tiempo suficiente de estar con sus pequeños y poder llevar más pan a la mesa. "No es sangrar por el otro, es sangrar con el otro". Y así se vivió. Así, incluso hasta cuando la carrera contra la pobreza iba en desventaja. Puede ser que el efectivo haya corrido más rápido al principio de esta larga meta llamada vida, pero no alcanzó el final. Si al final es lo que siempre quisimos: ver prosperar al otro, ver cómo crecen otros, soñar y ver cumplir sin condiciones.

Es difícil pero la mejor forma de aceptar es ver lo tajante de lo palpable.

viernes, 19 de abril de 2024

Salta del Elefante

 Cómo salir de la incertidumbre cotidiana, ni cómo entender cuáles son mis pilares ni mis fundamentos. Así me sentí, así me siento, con ganas de preguntar hacia el aire esperando una respuesta de ciencia ficción sobre mí, una luz o un láser que pudiera contarme todo trasfondo y connotación de la vida. Quisiera saber cómo poner freno a mi mente que no para de soltar verborreas cuando duermo. Que no paro de ver palomas en cada esquina por la que camino. No puedo concentrarme porque tu voz se apodera de cada caminata diaria, súmale que el calor no está dando tregua y mi piel se desgarra entre cortisonas, betametasonas y cremas para pieles re secas.

Qué puedo hacer ahora cuando el consejo fue la senda a utilizar, cuando sugirieron matar a los ídolos, cuando dijeron que la autenticidad y la austeridad nos mantendrían erguidos, con ganas para salir a enfrentar todo, todo...

No sé qué hiciste, no sé cómo pasó, no sé absolutamente nada sobre lo que hicieron. Estoy impresionado por la cantidad de evidencia y la forma en que se está desatando todo. Como el perraje, hay que dejar que el tiempo resuelva cada inquietud de los que tenemos que "OLVIDAR". Y peor, como todos los títeres que tanto criticamos, que tanto repudiamos y odiamos; de la mano junto a ellos buscando el amparo de la justicia para justificar acciones violentas. Es una vergüenza. Quien comprendí fue un pilar, hoy es nuevo crudo pal' futuro. Viene un invierno sin música, un invierno con un frío dúctil, donde podrán caer platillos, naves y meteoritos.

¡Tírense! gritaron varios y varias arriba del Elefante. La tormenta que viene simplemente será imposible de sobrevivir. No hay nadie que haya podido pasarla, porque esa marea es conocida, esa corriente es temible y no discrimina. Grumetes sin ningún capitán, solo el soporte de quien ofrece su oído para escuchar, cada vez somos menos, cada metro que avanza este barco se desarma. Y yo estaba ahí, mirando cómo los más viejos movían desesperados a la masa, pero ellos fueron quienes más su verdad demostraron. Fueron quienes siguieron consecuentes con lo que relataban desde pequeños. No hay claridad con cómo lo hacían ni lo hicieron, pero decidieron seguir arriba del Elefante, contra olas de veinte metros, contra mareas de gritos y corrientes de la conciencia.

Y con ganas, lanzaste tu alma al mar, sin despedir ni decir adíos, saltaste con tu ego, tu poder y tus secretos. Te gritaron y ofrecieron ayuda. Te ayudamos a mantener el barco sólo a cambio de melodías. Creo que dar la espalda así a tus colegas y compañeros no se hace y deberías remediarlo como quien está por perder a su hermano, a su vida, a su alma.

La presión es una magnitud física, aquella que habla de la fuerza ejercida en un lugar. Aquella que podemos ejercer sobre otras y otros, a veces sin darnos cuenta, a veces con muchas intenciones. A veces la física puede parecerse a los sentimientos. Y es que la mente es una burbuja de aire en el fondo de un mar. Estalla cuando la presión aumenta, estalla cuando la vida ya se pone cuesta arriba. Estalla cuando hay que tomar terapia y la vida hay que de nuevo empezarla. Estalla cuando te mantienen en silencio y te quieren callar. Eres como una aguja de vanadio, punzante y excelente para el filo. Pero jamás seras el filo de tus letras. Ya no.

Ni las letras te pueden salvar de desarmar la humanidad. De aquella odisea que tanto dijiste que había que vivir.

Yo te digo adiós, porque me enseñaron a ser consecuente.

Y ahora tengo rabia, estoy enojado, hasta conmigo mismo.

¿Lo que yo haría?...

J.