Por recordarme siempre que:
"...Y QUÉDATE CON LA QUE ESTÉ CUANDO LAS COSAS ESTÉN REALMENTE MAL."
Algún día querido Eduardo, tendré algo así como lo tuyo, pero no tan europeo (¡JAJAJA!).
Por mientras, seguiré investigando.
Por recordarme siempre que:
"...Y QUÉDATE CON LA QUE ESTÉ CUANDO LAS COSAS ESTÉN REALMENTE MAL."
Algún día querido Eduardo, tendré algo así como lo tuyo, pero no tan europeo (¡JAJAJA!).
Por mientras, seguiré investigando.
Creo que no tengo título (aun). Solo sé que quiero escribir porque tengo una pizca de nostalgia. Y cuestiono inmediatamente, al escribir, mis intenciones de reabrir una costra que se ha demorado años en secar. Creo que esta vez alcancé a arrancarla un poco, porque me dolió al instante.
La música es una de las mejores máquinas del tiempo. Un "primo" (en comillas, porque no comparte mi sangre) ha descrito que soy un "melómano". Me hizo unas cuantas preguntas a las que todas respondí que "si". Y tuve cierta confusión al irme de su casa aquella vez, pensando en qué tan doble filo sería aquella pasión. Las melodías me llevan para todos lados, sea cual sea la que escuche. Existen discos que me recuerdan épocas completas de mi vida; canciones que son capaces de hacerme botar una lagrimilla y otras que me hacen hasta reír (en la calle, o en público, como un "loquete"). He encontrado un título para esto.
Y así puedo viajar a épocas donde todo realmente era una felicidad absoluta, mazazos insostenibles, tragedias, amistades eternas y efímeras. Conozco esa similitud entre los datos de corte transversal y las fotografías. Por supuesto que aprendí eso en la universidad, pero esta vez me ha hecho percatar sobre la diferencia entre ambas. Hay fotos que desee borrar para siempre. Hay videos que decidí desechar y nunca entregar. Hay datos que decidí perder porque entorpecerían esta parsimonia.
Esta calma tan intransable.
He encontrado aquel criterio de estabilidad que permitiría eliminar estos pensamientos residuales. ¡Qué poético concha de tu madre!
Llego a sonreír a la pantalla y al weas' que me está sapeando' detrás de la cámara.
Sigo recordando a cada persona que aportó a moverme. Debería llamarlos/as más de vez en cuando. Vuelvo nuevamente, otra etapa, otra época, otro "episodio" al que la psicología ama tildar como maníaco, a esparcir aquella chispa que me permite enlazar a la sociedad con mis ganas de estar feliz nuevamente.
Porque sé que hay caídas, pero ninguna podría alejarme de mí.
El equilibrio que existe al escribir un poco y conversar hacia dentro.
J
No me decido de qué quiero escribir. Solo sentarme mirando hacia el norte cuestionando todo. Así como, ¿Por qué volví ahí? ¿Por qué decidí quejarme o dudar?
Con certeza respondí que no a todo, porque me permití dudar en el tiempo correspondiente. A veces uno duda de su pasado pero hay concepciones que merecen ser preservadas.
No estaría bien. No sé por qué incluso pensé en que podría ser una buena idea. El otro día creí ver una doppelgänger. Al rato después pensé en que ya se me había corrido una teja y lo estaba viviendo de nuevo.
Recaí en que si. Quizás es otro episodio. Pero este no es tan intenso como los anteriores. Lo noto por la ausencia de lágrimas, miradas al suelo y esa sensación de tener mucho ruido visual (percibo más la suciedad, la basura, los rallados, weas por el estilo). También pienso que escribir nuevamente de esta misma wea, es una forma de digerirlo y de entenderlo. Es como si me estuviese retando cada vez que quiero poner una palabra en este texto.
Curiosamente, sentado en este balcón evoco tanta conversa y risa compartida en esta vista norte. Es la bebida y un cuete. Ya no hay cigarros. Qué locura, cómo ha cambiado esta mierda. Puedo tener el mismo paisaje y percibir a la vez que las cosas han tenido una vuelta en 180º. A lo mejor por eso hiciste lo que hiciste también po'. Creo que no te puedo culpar de volver a los mismos paisajes, pero con gente distinta.
El otro día, en la ducha, pensaba sobre perdonar a la gente que me hizo daño. Tuve un tiempo en el que supe discernir sobre quién merece mi olvido sobre un dolor pasado.
Cuesta obtener el resultado de una lección, cuando a veces se insiste en recordar.
Y a veces pensaba en que quizás era más fácil tomar el daño como una cicatriz. Ahí hubo un poco de dolor. Las heridas graves pueden demorar años en sanar. Necesitas paliativos para soportarlo al principio. Después ves la cicatriz y piensas...
"Ahí me saqué la chucha. Por un momento pensé en quedarme dormido. En no querer sentirlo más."
Y decidí quedarme en el suelo por un buen tiempo. En digerirlo, en sentir qué es la verdad. Lo viví y llegué a esa conclusión. Es muy difícil que yo vuelva a caer tan bajo. No me hice invencible a la sensibilidad de mis emociones, pero he forjado la cota de nervios más fuerte de mi vida. Sin saber que podía forjarla, en mi primer intento por lograrlo, he salido hacia delante con ella, sin ningún desliz.
Por eso he pensado en que puedo perdonarlos y perdonarlas.
He llegado a la conclusión de que ese día debe llegar antes de mi muerte. No puedo irme así, dándoles en el gusto.
Y he decidido en que será esta noche, en la que despediré mis rencores y mis dudas.
De solo escribir eso quedé mirando hacia el horizonte nocturno de Santiago Centro.
¿Por qué? Me cuestiono. Simplemente, me pregunto por qué me hicieron pensar en que hubo dolo desde ustedes hacia mí. Yo no les hice nada similar. ¿Estarán bien? Es lo que me cuestiono últimamente. Y solo deseo que estén bien. Que la vida les de la abundancia necesaria para vivir tranquilxs.
Antes de sentenciarlo, quiero enviar mi más sincero agradecimiento a la paciencia, que es la que siempre se quedó para cerciorarse de la salida de mis inquietudes. Y por supuesto, jamás dejaría sin invitación a la persistencia, que es la que me levantó en las madrugadas más difíciles.
En muy resumidas palabras, les perdono todo daño que me causaron, toda mañana imposible y toda lágrima botada en público. No tienen por qué saber lo que me hicieron sentir, pero les doy el favor de mi pérdida en sus recuerdos. Para mí, es como si hubiesen fallecido. Como si aquel recuerdo siempre debería significar una pérdida horrible. Pero es mi turno de seguir adelante. Ustedes me usaron a mí como puntapié inicial y creo que no debería juzgar a nadie por hacerlo. Soy una de sus realidades más crudas y más bonitas. Los recuerdos... No habrá más recuerdos. Ya me he olvidado de cosas que ni siquiera quiero pensar en recordar. Perdono toda mala intención y cada petición de disculpas. Aunque muchas veces yo no haya dicho que les disculpo en su cara, ahora sí lo hago, a través de un texto que de alguna forma enlaza su existencia con la mía.
Y que la felicidad siempre esté de su lado.
Las suelto y los dejo.
Este tiempo seguiré pensando. Pero por mientras esa es la idea: olvidar.
J
Efervesces como el Nitrógeno, a la temperatura fría le haces el quite y prefieres hervir para salir por todos lados. Revientas, como una bomba de racimo frente a quienes te estiman. Pregonas por el cambio del resto y la preocupación de la amistad, cuando en realidad no te importa el trasfondo ni los hechos. Fuiste quien busco amparo cuando la vida no te entregó lo que querías.
Aquí estábamos. Siendo nosotros. Nunca cambiamos por nadie.
Yo no decidí partir ni menos decir adiós. El Ube tenía razón. Las relaciones humanas son extremadamente frágiles. Confío en esa frase, confío en sus secuelas porque me tocó vivirlas. Sin querer.
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Nos conocimos en la biblioteca de la U, en un momento en el que pensé que no existiría un retorno sobre mis relaciones en general. Vivimos experiencias únicas y buscamos siempre cobijar. Nos ayudábamos cuando lo necesitábamos.
Por mi parte, por un evento catastrófico en mi vida, decidí no declarar a nadie como amigo/a inmediatamente. Me costó un mundo completo pasar a sacar gente de mi vida, que contribuyó, que aportó, pero aprendí de lo que se trata una ruptura importante y una que realmente no merece la pena.
Y por esta, estoy más que feliz. Quizás no somos lo que quisiste. No seremos tampoco. Pero estoy seguro de que lo intentamos. Pusimos de nuestra parte por cuidar, nos preocupamos e hicimos lo que más nos gustaba cuando las cosas estaban bien.
Lo pasé bien. Fue entretenido mientras duró. Lo bueno es que sabemos qué es lo que queremos y lo obtendremos.
Cuídate.
Hasta siempre y de nada, loca.