domingo, 10 de mayo de 2026

Pasa, pasa no más

No me decido de qué quiero escribir. Solo sentarme mirando hacia el norte cuestionando todo. Así como, ¿Por qué volví ahí? ¿Por qué decidí quejarme o dudar?

Con certeza respondí que no a todo, porque me permití dudar en el tiempo correspondiente. A veces uno duda de su pasado pero hay concepciones que merecen ser preservadas.

No estaría bien. No sé por qué incluso pensé en que podría ser una buena idea. El otro día creí ver una doppelgänger. Al rato después pensé en que ya se me había corrido una teja y lo estaba viviendo de nuevo.

Recaí en que si. Quizás es otro episodio. Pero este no es tan intenso como los anteriores. Lo noto por la ausencia de lágrimas, miradas al suelo y esa sensación de tener mucho ruido visual (percibo más la suciedad, la basura, los rallados, weas por el estilo). También pienso que escribir nuevamente de esta misma wea, es una forma de digerirlo y de entenderlo. Es como si me estuviese retando cada vez que quiero poner una palabra en este texto.

Curiosamente, sentado en este balcón evoco tanta conversa y risa compartida en esta vista norte. Es la bebida y un cuete. Ya no hay cigarros. Qué locura, cómo ha cambiado esta mierda. Puedo tener el mismo paisaje y percibir a la vez que las cosas han tenido una vuelta en 180º. A lo mejor por eso hiciste lo que hiciste también po'. Creo que no te puedo culpar de volver a los mismos paisajes, pero con gente distinta.

El otro día, en la ducha, pensaba sobre perdonar a la gente que me hizo daño. Tuve un tiempo en el que supe discernir sobre quién merece mi olvido sobre un dolor pasado.

Cuesta obtener el resultado de una lección, cuando a veces se insiste en recordar.

Y a veces pensaba en que quizás era más fácil tomar el daño como una cicatriz. Ahí hubo un poco de dolor. Las heridas graves pueden demorar años en sanar. Necesitas paliativos para soportarlo al principio. Después ves la cicatriz y piensas...

"Ahí me saqué la chucha. Por un momento pensé en quedarme dormido. En no querer sentirlo más."

Y decidí quedarme en el suelo por un buen tiempo. En digerirlo, en sentir qué es la verdad. Lo viví y llegué a esa conclusión. Es muy difícil que yo vuelva a caer tan bajo. No me hice invencible a la sensibilidad de mis emociones, pero he forjado la cota de nervios más fuerte de mi vida. Sin saber que podía forjarla, en mi primer intento por lograrlo, he salido hacia delante con ella, sin ningún desliz.

Por eso he pensado en que puedo perdonarlos y perdonarlas.

He llegado a la conclusión de que ese día debe llegar antes de mi muerte. No puedo irme así, dándoles en el gusto.

Y he decidido en que será esta noche, en la que despediré mis rencores y mis dudas.

De solo escribir eso quedé mirando hacia el horizonte nocturno de Santiago Centro.

¿Por qué? Me cuestiono. Simplemente, me pregunto por qué me hicieron pensar en que hubo dolo desde ustedes hacia mí. Yo no les hice nada similar. ¿Estarán bien? Es lo que me cuestiono últimamente. Y solo deseo que estén bien. Que la vida les de la abundancia necesaria para vivir tranquilxs.

Antes de sentenciarlo, quiero enviar mi más sincero agradecimiento a la paciencia, que es la que siempre se quedó para cerciorarse de la salida de mis inquietudes. Y por supuesto, jamás dejaría sin invitación a la persistencia, que es la que me levantó en las madrugadas más difíciles.

En muy resumidas palabras, les perdono todo daño que me causaron, toda mañana imposible y toda lágrima botada en público. No tienen por qué saber lo que me hicieron sentir, pero les doy el favor de mi pérdida en sus recuerdos. Para mí, es como si hubiesen fallecido. Como si aquel recuerdo siempre debería significar una pérdida horrible. Pero es mi turno de seguir adelante. Ustedes me usaron a mí como puntapié inicial y creo que no debería juzgar a nadie por hacerlo. Soy una de sus realidades más crudas y más bonitas. Los recuerdos... No habrá más recuerdos. Ya me he olvidado de cosas que ni siquiera quiero pensar en recordar. Perdono toda mala intención y cada petición de disculpas. Aunque muchas veces yo no haya dicho que les disculpo en su cara, ahora sí lo hago, a través de un texto que de alguna forma enlaza su existencia con la mía.

Y que la felicidad siempre esté de su lado.

Las suelto y los dejo.

Este tiempo seguiré pensando. Pero por mientras esa es la idea: olvidar.

J