miércoles, 15 de junio de 2022

Smiling

 Ha pasado harto desde la última. Te juro que he intentado una y otra vez volver a poner el pensamiento aquí, en lo digital. Es más rápido, efímero, salva, no es sustancial pero finalmente me hace sentir que lo puedo llevar a cabo solo. Ha pasado tanta mierda últimamente, en el mundo, en mi vida, en la tuya, en la de él y de ella. Quién cresta sabe qué va a pasar el día de mañana. Tengo la habilidad de crear mi película caótica mientras tecleo este texto. Si pudiese ir escribiendo mientras miro paisaje y existiese una máquina que anote todo lo que pienso e hilo mientras voy caminando, viendo a gente, caer la lluvia, cambiar el semáforo, mientras fumo, bailo, cuando cocino... Es lo que quiero pero no lo tengo.

Y sumado a esto hay un constante bucle en mi cabeza, confiando en la gente. Creyendo que todos y todas son personas, que no olvidan y que saben escuchar. Siento he adentrado mis sentimientos y a muchos se los he comunicado. Muchas no, porque ya no tengo tantas amigas como antes. No me importa, casualmente tengo más amigos que amigas. Antes no era así. Curiosamente hago la diferencia... Debo sacar ese machismo de mierda que tengo. En fin, le doy a la gente lo que quiere y lo último que pueden hacer pa tirarlo a la mierda, es confiar. He confiado en tanta gente y tan poca ha logrado llegar a un consenso conmigo, o yo con esas personas. Ya no quiero llegar al punto de enojarme porque me negaron una receta o un vaso de agua. Debería desinteresarme más por lo que no importa.

El otro día vi cómo a un cabro, que solo jugaba melee en la vida, un derecho al ocio tan natural, le quitaron un año de vida, solo por bullying. Ni hablar de lo que ocurre en Korea con la cantidad de sd's,

Me chocó pensar en cómo una mentira puede ser tan dañina. Y yo he hecho mucho de eso, mentir. Y me encantaría dejar de hacerlo, dejar de decirle a la gente que ando feliz o que ando en el humor de verla. Me gustaría decirle a ciertas personas que HOY no puedo ser quienes piensan o quieren que sea. Y que el día de mañana, será difícil pensar que esperar algo de mí podría hacer sentir bien a alguien. Casi nunca fallo, pero cuando lo he hecho soy lo peor, me frustro por no superarme y caigo en ese bucle... En el que pienso que cuando comienzan a confiar en mi, debería dejar de confiar en el resto. O a veces, simplemente se trata de confiar. Yo no soy Señor Siempre, ni tampoco el omnipresente. El tiempo es algo que se me acaba y a veces me encantaría agregar más horas al día, que se pudiesen congelar esos instantes de alegría...

Fuck...

 ...achiqué ese círculo a las personas que más saben de mí, en las que más confío, en las que quiero pa un asao, pa una pizza. Me quedé con esas personas y me han hecho aprender, cada detalle, cada sonrisa, molestia, logro, llanto, emoción... Todas esas cosas las forman a ustedes y me encanta que acepten el cambio como algo natural. Siempre pensemos que estamos donde vamos por el cambio y la constancia... que solamente sea la utopía final del tiempo. Mantenerse es algo que hay que hacer al final, mientras tanto, sigamos cambiando, eligiendo más caminos y nunca mantenerse mientras pasa el tiempo. Corte transversal. Las series de tiempo son complicadas de tratar...

Friendly reminder que durante esta escritura mi hermano me llamó x cámara y estoy mejor inmediatamente

 La verdad es mía, la preocupación es mía, la tierra es mía, esta odisea que se llama vida, es mía.


viernes, 8 de octubre de 2021

Qué pasó realmente (los lentes)

    Este escrito detalla lo que realmente pasó. No. No me caí ni tampoco usé lentes porque si. Había una razón. Lo siento si te mentí hija, pero ahora estás más grande y puedes entender.

Salí del trabajo como a las 17.40. Típico día con calor de cuarenta en Santiago. El metro Alcántara los días viernes se llena de burócratas y corporativistas listos para desenfrenar su sed con cervecerías aledañas a sus trabajos. Salían con la camisa arremangada, de esas celestes, mochilas medias "fancy" y hablando con la papa en la boca, pero de buen ánimo. Negocios redonditos y justitos, listos para eludir impuestos y perfeccionar el neoliberalismo instaurado. Se veían bien. No me puedo quejar. Me tuve que adaptar al menos un mes y medio, porque claramente nunca en mi vida me había vestido así.

Pero bueno, mi sonrisa era aún más grande porque esa misma tarde, mi pequeña me estaría esperando ansiosa en el parque de Bilbao con Los Leones para jugar conmigo. La mili con sus mil inventos, sus hazañas de pequeña, sus pasitos, me enseñaban que había que puro sonreír en la vida. Hay que estar ahí. Cuando sea. Siempre que la veo se me hace un nudo en la garganta, pues no la veo a menudo, no tengo mucho que hacer tampoco pues su madre es quien pone los ojos sobre ella. Así que de vez en cuando nos vemos fin de semana por medio. Pero ese fin de semana no se quedaba conmigo así que tuvimos que jugar toda la tarde, hasta bien tarde. Como ella vivía por Los Leones y yo por el centro, tenía que bajar del trabajo tomando el metro, luego caminar unas cuantas cuadras. Ella siempre está feliz por verme, siempre se entusiasma e inventa planes. A mi me encanta, porque es el motor que tengo para salir de pie todos los días. Me cuesta pensar sobre mí sin ella. Y bueno, llegaron las 21 así que ya había que devolverse pa' la casa.

"Chao bonita, cuídate mucho, nos vemos prontito, te quiero un montón." le decía. "Chao papi". Y Muak, me daba besos en la cara, diciéndome chao.

Tenía dos opciones. O caminar por Los Leones hasta providencia y tomar metro/micro, o bien, tomar micro frente a la casa de mi hija y virar pa' Grecia, tomar la 506 y llegar cerquita de la casa. Recuerdo siempre la voz de mi hermano: "No seai' weon. Ándate pa' Grecia, es más rápido. La 506 pasa siempre". No se equivocaba. La 506 pasa a todas horas. Es probablemente la micro más transitada, junto a la 210 con la 208.

Bueno, tomé la 104 que me dejaba en Grecia, pero como la micro tira pa' La Florida, siempre va llena de gente. Eran bacanes las micros nuevas, porque no tenían torniquete. Pagabas la tarifa (quién diría que esa puta tarifa terminó por colapsar al país el año 2019) y pasabas sin tener que dar vuelta el famoso torniquete instaurado por los que más evaden impuestos. Pasabai' nomás'. Entonces yo iba leyendo a Fuguet, "Sobredosis" pa' ser más preciso. La 104 no iba tan llena como de costumbre así que me fui leyendo parado, frente a ese espacio que queda en algunos asientos de las micros. Curiosamente la gente iba más feliz que la cresta. Veía pura sonrisa y no precisamente en caras jóvenes. ¿Será el año? Era 2018, pareciera que fue el mejor año que tuvo Chile antes de lo que nos acontece hoy.

¿Llegando a Grecia? Momento de bajarse. Usualmente habían fiscalizadores en esa esquina de Macul con Grecia, siempre andaban "aguja" con la gente que pasaba por ahí, pero los cabros del Peda estaban de jarana. Divisé una turba de gente webiando a los fiscalizadores. "Sale de acá zangano culiao', le haci' la pega al patrón de puro weón que soy' nomás po" le decían a los funcionarios. Yo me reí. Me sacaron una sonrisa. No son más que unos esbirros inútiles de quien te mete la mano al bolsill. Pa' arriba de la 506 gratis se ha dicho (y qué tan gratis, si había pagado la micro anterior...). Arriba de la micro, me pillé unos asientos vacíos atrás. No me pude concentrar para leer. Los cabros y las cabras del peda me dejaron motivado, así que me fui escuchando el disco "The Fuse" de Pennywise. Iba con la sangre caliente, los cánticos que hacían los y las estudiantes me recordaban una época del 2016. Época donde el movimiento estudiantil estaba volviendo a surgir (nada que ver con el 2011 eso sí). Al menos en mi universidad, mi rector estaba haciéndose el huevón, desentendiéndose del caso de una violación que hicieron a una funcionaria del aseo de la facultad de Macul de la UTEM. Un caso horrible, donde habrían profesores, alumnos y funcionarios estatales involucrados. Todo eso y más, volvía a mi cabeza como si fuese el día de ayer. Iba bien. Iba con ganas de volver a la casa. Con ganas de que las cosas cambiaran, partiendo por uno mismo.

Una vez que llegamos a Av. Matta, a la altura de Portugal, o por ahí, se subieron 5 o 6 tipos y una tipa. Funcionaban de manera sigilosa, pues alguno de ellos pagó la entrada y el resto subió por las puertas de atrás. Estaban "en esa". Andaban en la mala. Los caché al minuto y medio, solo porque iban atentos a las pertenencias de las personas. Me saqué los audífonos y la escena estaba perfecta: Había una señora que iba con el celular como prioridad de la vista, totalmente despistada y la cartera estaba casi cayéndose al piso.

Íbamos llegando a Viel con Matta, lugar donde se baja y sube gente. Obvio que no iban a interactuar ahí. Era muy "difícil" hacer la escapatoria, estaba lleno de gente. Cuando de repente veo que el tipo que estaba al lado de la señora sentada (esto, al otro lado de la micro, pues yo iba en el sector trasero, la señora iba por delante) le hace una seña a otro tipo, tipo que también le hizo seña a otra tipa. Hasta el momento iban 3 en mis cálculos. Vi que la señora venía vestida con un delantal. Me puse a pensar que podría ser madre de alguien, venía del trabajo o iba a trabajar. Conocí a personas que llevan toda su vida en la cartera y bolso, por lo que mi voluntad se aferró a la idea de detener esta situación.

Me paré y me dirigí hacia el lado de la señora.

Si. Íbamos dando la vuelta por esa curva de Tupper, en dirección hacia Maipú, esa curva que bordea los arsenales de guerra, por el sur. En ese momento es que me paro frente a la señora y le hago una seña de ojos con el celular. La señora lo tomó, lo guardó. De repente me preguntan, no tan sutilmente: "¿ANDAI' DE SAPO CONCHETUMARE'?".

Corte sopaipa, chaqueta tipo michelín, calcomanías rojas y color azul marino predominante, pantalones oscuros y unas Nike Air negras. Una cara de tuja que nunca se me va a olvidar. Un poco osado le respondí al chato: "Qué me venís a sacar la madre vo', doméstico culiao' ordinario, arriba de la micro le robai a la gente que trabaja, enfermo de mierda". El tipo hizo un gesto de atención mirando hacia atrás de la micro, no pude ver bien a quién se lo hizo. Me preguntó "Dónde te bajai' pa' sacarte la chucha gil culiao".

No respondí. Tampoco me iba a bajar ahí, cerca de mi casa. Así que no hice parar la micro. Le grité al chofer que iban ladrones arriba de la micro. El chofer solo hizo su pega y siguió manejando. La gente estaba al tanto de que iban ladrones arriba de la micro. Es más, no hubo nadie que no se enterara.

Toqué el timbre para bajarme (al menos 4 paradas después). El tuja me dijo "Ahora si que te cociste chuchetumadre'". Vacile hacia la salida de la micro, pero me empujaron hacia dentro de ella, con una mano sobre mi pecho. En ese momento fue que comencé a recibir lo que el común de la gente llama una solemne "sacada de chucha". Recibí una patada fuerte en mis canillas y un combo en la cara. Por ese combo fue que me cubrí el rostro. En ese momento de lucidez, alcancé a contar la cantidad de manos y pies que estaban sobre mí. Ya no eran 3 personas. Eran 6. Me intentaron tomar la mochila, intentaron bajarme de la micro. Era una bola de pinball dentro de una micro.

Finalmente todo cesó y los domésticos se bajaron ahí, donde me iba a bajar.

Lo primero que pensé después de "la paliza" es que estaba bien. Había recibido un cóctel de golpes por todo mi cuerpo. Estaba lúcido y listo "para más acción". En el momento, la gente ni se acercó a decirme algo. De repente, el mismo chato que me había consultado si andaba de rana me propinó un piedrazo en la nariz y el ojo, desde la entrada de la micro.

Paf, en toda la cara.

Una chorrera de sangre comenzó a desprenderse de mi nariz. Después del impacto, comencé a ver sin un ojo (veía todo ensangrentado) y tenía un dolor extremadamente agudo en la nariz.

"¡HIJO DE PUTA!" Fue el grito que le propiné. Desde el golpe, toda la gente comenzó a acercarse y ayudarme. El chofer de la micro (que todavía no entiendo por qué dejó subir al cabrón para tirarme la piedra) paró la micro en ese momento, en el que uno de los maestros que estaba ahí le pidió por favor que detuviera la máquina, "aquí hay alguien con un ojo herido". Ese fue su diagnóstico a la vista. Así me veía, con un ojo herido. Tomé mi celular y comencé a llamar a mi hermano, que estaba al lado (casi). No contestó. Procedí a llamar a mi papá. No contestó. Mi mamá, tampoco. Mi polola, tampoco. Les puedo asegurar que fueron los 5 minutos más "solos" de mi vida. Hasta que la señora que yo cuidé se me acerca y me da las gracias eternas. Que rezará por mi. Que orará por mi. Que tenga una buena recuperación, que no tenía cómo devolverme las gracias.

"Señora, usted tiene lo suyo, váyase pa' la casa sin andar payaseando que en este país existen estas lacras culias' que le roban a la gente digna" le dije, mientras corría un chorro de sangre por mi nariz que terminó por marearme. Ahí me asusté y mencioné que alguien me tenía que llevar al hospital. Amablemente una mujer contactó a su marido para llevarme al hospital. El tipo llegó extremadamente rápido. Me levantaron y con la camisa toda ensangrentada el señor me subió al auto. En cuestión de minutos, ya iba camino al hospital. Fue tanto el impacto que me tuvieron que meter una fresa en el ojo para sacarme un fragmento de piedra.

Y así, todo lo que era ficción, pasó a ser una realidad.

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Algún día encontrarás este baúl de recuerdos y escritos. Aquí está el por qué usé lentes.

Lo importante es que estoy vivo, hasta esta fecha.

Y que por sobre todas las cosas del mundo, tu sonrisa y tu persona están en mí todo el día, toda la tarde y en todos mis sueños.

Cuídate, ponte via' y sé libre.

Malescritos.

lunes, 17 de junio de 2019

"Foto en la pared"

Es el mismo cuento de la otra vez. Otra vez la historia se repite. Soy bueno recobrando recuerdos incómodos, a veces siento que autoflagelarse se convierte en un problema resuelto, pues sufres para ya no sufrir más, como cuando te lleva la muerte.

Esta vez fue el dinero. El puto sucio y moral dinero. El mismo que te causa felicidad cuando hay en abundancia, el que te permite viajar, fumar, drogarte, emborracharte, comprar comida, etcétera.

Me considero mala persona, pues pasé a llevar un día del padre a la mujer que más quiero. Le quité el dinero, lo que ella quería, darle felicidad a su padre por el esfuerzo. Y yo me aproveché de eso, me fumé el dinero, me lo comí, lo bailé, todo... Lo arruiné para ella. Para ella.

Ahora pienso qué mierda tengo, sino más pobreza, no es la riqueza, sino la buena vida alegre, tener la sonrisa en la boca al hablar con ella... No, hoy solo hay caras largas. Hoy no rendí una prueba en mi universidad porque me puse a llorar en la sala, no aguanté. Le dije al profe "no puedo dar nada, estoy muy desconcentrado". Ni me pescó. Pescó la prueba, la ralló y yo corrí a la puerta llorando.

Porque me sentía mal. Me sentía mal conmigo mismo. Había tenido un día del padre, con mi hija que no veo siempre, lo pasé chancho. Al otro día, ya casi ni me despedí de mi polola... Y ahora qué mierda tengo mas que este computador de mierda, porque no tengo buenos amigos ni buenas amigas con las que pueda charlar sobre esto. Mi mejor amiga es mi polola y no tengo a quién puta decirle que la he cagado otra vez y quiero que alguien me responda si es realmente bueno enmendar este error pagándole...

Pienso que mi vida es un puto desastre y así he llevado a todos mis seres queridos hacia ella. A un puto desastre. No puedo cuidar nada, rompo todo. Siento el puto miedo de haberle roto el corazón a alguien.

Así, me cuestiono lo que hago. Si realmente mis ganas están enfocadas en lo que quiero... o son adaptaciones a la vida de alguien...

Así paso a ser una foto en la pared, de esas que se recuerdan pero no se detienen a observar, están ahí, colgadas en la pared, para recordar los viejos tiempos que alguna vez existieron, quizás sean buenos o malos, pero fueron tiempos al final de todo.

O simplemente me deshechan y no me vuelven a ver. Alguna vez me quemaron, alguna vez me rechazaron y ahora... yo provoqué el desapego. Ahora yo la cagué. Por supuesto me siento mal, a veces escribo así, mal, pero hoy quería escribir en el teclado porque estoy enojado conmigo mismo. El libro no soporta tanta rabia, puesto que debería estar relajado y lúcido escribiendo.

Y además esta es mi única forma de manifestación. Para que pocas personas la lean después de no haber publicado nada interesante, mas que este recordatorio de lo que soy hoy, 17 de Junio del 2019, un weon de mierda que se aprovechó de su mujer sacándole plata de un fondo trabajado por los dos.

Y ahora pienso que no hago nada bien, nada bien, ni con mi familia, ni con mis amigos, ni con mi polola ni con mi hija NI CON NADIE.

Como alguna vez escribí, hay que afrontar las weas que a uno le pasan. Hay que dar cara. La cara que voy a dar será la de un weon moroso, una mierda po weon... UNA MIERDA.

"...Tu boca dispara problemas y yo no los quiero escuchar.
Drogadicto, impulsivo, melancólico...
Y más no se diga,
derrochador de suerte si le da por ser mi amiga,
empinada colina, vi morir la fe entre ruinas
y tú qué mierda opinas si apenas te tiras a la piscina.
Deja que el perro te siga y JAMÁS lo contradigas,
allí espera donde Anita, siempre, digan lo que digan
y en la oscuridad aprendimos a ver sin usar los ojos...
Ni flojo, ni holgazán, soy el fantasma de una foto."
-Matiah Chinaski, Foto en la Pared, Elba Surita

-Verse

miércoles, 16 de mayo de 2018

Todo (the shut down)

Early this morning I was thinking about travelling... You know, leaving the country, making a savings plan, a whole new aventure involving lots of new Places... Visiting family, making new friends, all of that... With her... I told her about what's the real plan. What do I want to do with her  in my life. Always thinking of what to do. Sometimes I'm a little bit lazy, maybe hella lazy, but that doesn't mean i don't want to do anything...

Now I'm thinking about todo. Maybe loving so much is what happens... Maybe I just need to slow down. Maybe brakes? Maybe I need to breathe outside for a little bit? Am I the one who's really wrong?

Maybe it's time to move on, maybe it's time for the self matter. Maybe it really Is time.

Been thinking about todo for a good time.

sábado, 2 de septiembre de 2017

sintítulo

Uno, como persona cuerda y bien educada, siempre intenta tener empatía con las personas que son del círculo más cercano, y con todos tal vez... Y escribo estas palabras, porque hay una diferencia tan grande, entre el tratar de ponerse en los zapatos del otro a vivir ciertas cosas en piel propia. Para este semestre iba todo tan bien... buenas energías, buenas intenciones, buenas ideas y el mejor de los ánimos. Tuve unas maravillosas vacaciones, que quizás no merecía del todo, disfrute, crecí y volví a la realidad con una nueva disposición. 

Todo iba de maravillas, hasta ésta noche, siendo las 12.25 a.m, un montón de sentimientos entraron junto a mi hermano mayor, consumido por un puto vicio, vuelvo a la empatía y las propias experiencias, sé que no soy la única en este mundo que pasa por cosas difíciles y/o cosas fuertes de vivir. Esta noche he vuelto a observar con mis propios ojos el alcoholismo en mi sangre hermana, se me llenan los ojos de lágrimas, fue horrible. Tantos sentimientos encontrados, enojo, impotencia, pena, amor, preocupación, rabia, desesperanza, desilusión, frustración, entre unos cuantos más. Una mezcla demasiado fuerte para mi, he llorado al rededor de una hora, nunca me había afectado tan fuerte como hoy, antes logré ser fuerte, lograba mantener la mente fría de vez en cuando.
Observo y escucho en secreto las discusiones y retos que mis padres tienen por culpa de mi hermano, eso me frustra aun más.  

Me pregunto dónde está su proyección, dónde está su vida, fuimos los tres hijos criados de la misma manera, con los mismos valores y enseñanzas que nos quisieron entregar mis papás, mi hermana y yo recibimos todo cada una a su manera, mi hermano, nunca ha querido recibir nada. 
 Esta noche está siendo dura, mi mamá  acaba de subir a mi dormitorio a ver como estoy, me preguntó si me hago una idea de cómo se siente ella como madre, de que todo esto ya no esta en sus manos, pues no es su voluntad, empatía otra vez, intento tranquilizarme un poco, pero las lágrimas brotan solas.

Hice un compilado mental de los recuerdos que tengo con mi hermano, y me entristece bastante  que la mayoría sean de esta índole, de la que acaba de ocurrir, ver a un familiar de sangre directa, ver a tu hermano mayor, no poder estar de pie al menos 2 segundo, ¡2 míseros segundos!, es bastante crudo, quiero mencionar que hay un historial médico, un historial de rehabilitación, un historial de situaciones como la de hoy y también un envoltorio familiar bastante particular. Ahora me sorprendo de mi mente, de mi instinto (en mi creencia de que fue algún tipo de instinto). Hace 3 días atrás que estuve pensando mucho en mi hermano, pensando en que nos estamos llevando bien como antes, pensando en que será de su vida cuando ya no estén mis padres vivos, y para cerrar con broche de oro a todo este conflicto mental, hoy pasó lo que pasó. 

Triste historia, triste noche de viernes, tristes están mis padres, triste estoy yo. No quiero volver a vivir cosas así, no se lo daría a nadie en absoluto, al menos, estas experiencias me han y me harán tomar buenas decisiones y buenos cambios. Aprendo que debo tener fuerza de voluntad, a ser responsable de mi misma, a pensar antes de actuar, aprendo que existen los límites y ratifico una vez más que los extremos son malísimos. 

Esta nota me sirvió mucho para desahogar esta pena, esta angustia... sólo queda seguir adelante, tengo que despertar bajo este techo, con la misma inquietud de saber, con la misma impotencia y un par de sentimientos más.

Mañana es un nuevo día, nada se olvida, algunas cosas se perdonan. 
Buenas noches.

-C.M.M.B.

jueves, 6 de julio de 2017

Huele a Canadá

Ese puto síndrome. Ese síndrome de nervios y mente en blanco que da cuando sientes que debes ayudar en algo. Sientes que necesitas un boleto y un equipaje instantáneo para llegar al lugar en donde podría estar. En donde la familia necesita que la distancia se aparte un poco. Que nos dejen tranquilos y nos dejen estar unidos.


Eran las 10 de la mañana. Yo ya había desayunado, me había afeitado y además tenía las cosas listas para enfrentar una disertación muy importante en la carrera que estoy estudiando. Lo tenía todo planeado y todo lo tenía que superar. Ya no había vuelta atrás, así que no quedaba más que dar cara. Minutos después de las 10, me llama mi viejo.
-¿Aló? -contesto.

-Hola hijo. ¿Cómo estás? -me pregunta con un tono extraño.
-Bien, estoy arreglando mis cosas para salir a una disertación importante. ¿Y tú, cómo estás? -respondo con prisa.
-No muy bien hijo. Han llegado malas noticias -me dice sollozando.
-¿Qué pasó? -pregunto.
-Tu tía...
Y mis oídos no lo pudieron retener completamente. Sólo recuerdo que escuché que había sido ayer lo que sucedió. Mi papá, que es un hombre bastante maduro para estos problemas, me dijo que mantuviera la calma y que para esto había que estar preparados. Le colgué y deslicé el teléfono lentamente hacia mi bolsillo derecho. Estaba lloviendo. Hacía más frío que la chucha. Ahora más que nunca.

No arreglé nada más. Simplemente tomé mis cosas y me marché de la casa. Lamentablemente mi hermano no estaba ahí. Si él hubiese estado allí, lo más probable es que la historia podría haber sido distinta.

Llego al pasillo del piso 14 y toco el botón del ascensor para que se dirija hacia mi piso. Oh, menuda sorpresa, había uno disponible en el instante que toqué el botón. Subí al ascensor. Éste ascensor se compone de baldosas grises en el suelo. Espejos por todos lados y un sector de metal cercano a la puerta que contiene el panel de los pisos. Toqué el 1.

Ahí estaba yo, nuevamente en ese ascensor. El reflejo mío se sumó al sentimiento de ser una persona inútil. Desgraciadamente distanciado de mi familia que estaba pasando por un nuevo duelo. Un nudo me revuelve la garganta. No lo puedo evitar, golpeé el espejo con fuerza gritando ¡POR QUÉ! 

Pensé en reanimarme escuchando música, la que siempre alimenta el alma, la que a veces llena mucho más que la comida. Hasta que suena The price we pay de la banda A day to remember.

Yo lo sabía. El día no podía empezar peor. Comenzó a llover mientras el nudo se desataba con mi llanto. La puta distancia nuevamente me estaba jugando una mala pasada. Siempre es la distancia la que llega a la puerta de mis problemas. La puta siempre tiene la llave. La puta entra sin permiso y nos destruye... Me destruye.

Me pasé todo el trayecto a mi universidad llorando. Las señoras me regalaban pañuelos y me preguntaban si estaba bien o si necesitaba algo. Yo sólo respondía "No gracias, no se preocupe, voy a estar mejor".


Querida tía:

Ese mismo día me enteré de que pasé un ramo muy difícil. Quizás uno de los ramos más coladores de mi carrera. Además, tenía una presentación muy importante. Tuve que disfrazarme de empresario para disertar, y ¿Sabe qué? Diserté lo mejor que pude, en honor a usted. En honor a nuestra familia, que, siempre que nos vemos las caras, es como si nada hubiese pasado y como si nos viésemos siempre, como cuando fui a cenar a su casa una vez, en donde estaba mi primo Ruben, el tío Ruben y usted. La lloré mucho tía, siempre la he extrañado. Es cierto lo que dije. Vivir allá en Canadá sería lo mejor que me podría pasar en la vida. Estar con la familia más linda que tenemos. Con esa alegría distinta a todas las alegrías posibles.


Mis compañeros me felicitaron, me dijeron que lo hice demasiado bien y que, a pesar de todo lo que me sucedía, lo logré. Y fue así tía, lo logré, porque usted me dio la fuerza para no rendirme y demostrar que lo podemos todo a pesar de tener al mundo encima. A pesar de que se nos cae la vida y tenemos que seguir mirando hacia el frente, no matter what happens.

Ese día llovió. Había un aroma similar al que hay en Montreal cuando nieva. Un aroma a aire limpio y frío. Exactamente el mismo que me recuerda a la ciudad en donde vivía usted. Y aquí estoy nuevamente tía, dándolo todo, siempre dándolo todo para seguir adelante a pesar de lo peor que nos puede pasar.


Todo, tía. Todo lo que hice ese día fue en honor a usted. Gracias por haber sido la inspiración. Gracias por haberme invitado nuevamente a su casa allá en el Norte. Gracias por todos los buenos momentos que tuvimos. La voy a extrañar demasiado.

Que en paz descanses, Tía Sara.


A mi tía-abuela Sara Castro. Una de las mujeres más valientes que conozco.
Un abrazo a la tierra por usted.

-Malescritos

martes, 2 de mayo de 2017

Mother earth

No. Hoy no estoy solo. Estoy con nuevamente bajo sus estímulos. Siento el retumbar en mi cerebro. Siento como si estuviese nuevamente estando dentro una sensación. Algunos le llaman escapar, otros le llaman cobardía, otros crimen, y así otros van siendo idiotas. Y qué se yo de cómo debo comportarme frente a mi ansiedad y mi bienestar. Ellas son las que desatan mi inquietud. Pero basta de eso. Ésta noche estoy sin la sociedad.

Sin la maldita presión ni las miradas. Sin prejuicios elaborados por unos cuantos que creen saberlo todo. Sin la sociedad con el control absoluto de cómo quiero estar.

Aquí estoy nuevamente contigo cariño mío. La única que posee esas manos. No importa cuántos te quieran, yo te quiero así, bien libre y con la silueta más amenazadora posible. Con el doble filo contra el doble estándar de la sociedad, contra lo que es el cautiverio y la ejecución de un ser vivo con el poder de calmar la sinapsis relajando los axones... 

Y te miran feo. Me miran feo a mi porque te quiero a ti. Qué pensará tu madre cuando me encuentre contigo nuevamente pasando por aquí. Pues yo sé que me quiere, porque yo la quiero, pues es quien te trajo a la vida y a muchos más.

No vuelvo a ser yo cada vez que me voy, pero si seré siempre quien podrá recibirte. Quién no negará abrirte la puerta cuando llegues nuevamente. Uno de los cuantos más que puso palabras en tu defensa. Uno de los que se atrevió a defenderte cuando te quieren presa.

Vida mía... No lo creo.

-Malescritos