martes, 27 de octubre de 2015

Mientras un amigo suena

¿Cuántas razones me quieres dar?
Lo único que quiero es naufragar
en esa isla llamada "Utopía Astral",
ahí, donde yo quiero estar...

Y si me refutas que el mar es torrentoso,
vieras mi laguna mental llena de odio,
olas de mil kilómetros y de sangre repleto
el cielo de los duelos con los que vivo.

Navegaré aunque a nadie le guste,
en tu gusto no quiero dar, pero volviste.
¿Qué hiciste? ¡Lo mismo que no quisiste!
Caíste y no creíste que no resististe.

Déjame en paz, ¿Quieres?
Escribir es mi hoy y de ayeres,
novedad no hay ninguna, dolores,
siempre habrán con muchos rencores.

Pero vivo de quién no soy, sabes,
suspenso y crítica son los sables
con los que me enfrento en centenares,
pero cara doy, porque soy de finales.

-Verse

sábado, 3 de octubre de 2015

Cortito

La familia es insuperable. El amor es incondicional. Si vivir con ellos es la clave, pues con ambos me quedo. La fraternidad también es un gran ingrediente al té de emoción. Y así se forma la triada más implacable del universo. Amor, familia y fraternidad juntos. Los tres se sientan y conversan entre ellos. Hay una que es un poquito más distinta al resto, esa es la Familia. Se porta bien, como siempre. La Fraternidad, con su vestido de seda se sienta y muda queda. El Amor se sienta entre las dos, dan charla entre ellos hasta que llega la hora de beber algo de alcohol.

"¿Qué se le ofrece?" Pregunta la Tentación al Amor. "Nada", responde de manera seca. La Fraternidad mira de manera fija a la Familia pensando en qué estará pensando el Amor. El Amor, por mientras, se sienta entre ellas pensando en que la vida es un juego y decide hacer algo con las manos para que ellas se entretuvieran por las piernas. Las miradas de la Fraternidad y la Familia son peculiares.

En el instante que el Amor ya había llegado al comienzo de cada pierna, ambas se dieron cuenta de que el amor quería jugar con ellas. Ellas no quisieron jugar. Se largaron juntas a beber un par de lagunas mentales y conversaron toda la noche, recordando al Amor como el detonador de las mejores risas de la velada.

-Verse

jueves, 1 de octubre de 2015

No es igual todos los días.

Esta mañana estaba pensando en escribir con algo relacionado con mi rutina y se me ocurrió hacer una especie de texto bastante fácil de digerir. Pues claro, la lectura también alimenta.

Me levanté con el ruido de mi hermano levantándome por las mañanas. Me levanta de una manera bastante chistosa y así mi cuerpo se anima un poco más cada mañana porque veo a un familiar que amo. Si, es cotidiano, pero aún así me gusta porque es mi hermano. Me gritaba y me decía que ya era la hora de levantarse. Todo eso con un tono de voz elevado pero simpático. Después de ese festival de gritos, mi cuerpo no se esmeraba en solamente más que dormir. Yo quería comenzar el día, pero el muy pesado me decía que no, que la cama estaba mucho más cómoda. Yo combatía pero aún así me quedé tirado con ganas de mear.

En un momento me levanté y fui al retrete. Hice lo mío y después de lavarme las manos me volví a recostar en la cama con los ojos cerrados. Mi hermano me preguntó ¿Y aún así para el baño tienes ganas y luego te vas a acostar?" y le respondí que sí. Que me gustaba eso de descansar más en paz que con una vejiga a punto de explotar en 2 litros de líquido interior de humano.

Hasta que sonó esa alarma que no quería escuchar. Mierda, pensé. Ya era hora de mover el cuerpo y comenzar el día. Lo comencé de inmediato porque sabía que si seguía mirando a mis alrededores iba a encontrar alguna manera de seguir en cama. Tomé la toalla, música y me metí a la ducha.

Para algunos puede ser bastante común eso de disfrutar de una buena ducha caliente. Digo, esa es la idea de una ducha, que tu cuerpo se limpie y ¿Qué mejor que el agua ardiente y purificadora? El agua limpia y es sana. Además me sacia la sed. En fin, me duché, me puse ese bálsamo para el pelo que lo deja chistoso y continue con mojarme con el agua fría. Si, agua fría.

Salí de la ducha, seco. Sequé las partes restantes húmedas de mi cuerpo y tome la crema que me pongo todos los días. Brazos, antebrazos, guata, pecho, cuello, cara, piernas. Luego calzoncillos, pantalones, polera, talco, calcetines, zapatillas, algo de remedios y venenos, billetera, celular, llaves, mis audífonos y cerrar la puerta. Comenzó el día.

-Verse